Del Personal Branding al Human Branding: lecciones aprendidas en tiempos de distanciamiento social

By Lina Echeverri | Para Idealex Press

La pandemia por COVID-19 puso en jaque a la humanidad. Un fenómeno tan lejano y ajeno, que jamás esperábamos que llegara a América Latina y mucho menos teníamos previsto que impactara nuestra vida cotidiana. Nos encontramos desarmados, inseguros y desorientados ante el crecimiento de la infodemia convencidos que si seguimos compartiendo información que carece de validez mantendremos a flote nuestra marca personal. Sin embargo, el distanciamiento social se ha convertido en un espacio positivo para consolidar nuestra marca personal a través del entorno digital permitiéndonos generar contenido de valor, rescatar la bondad humana y escuchar nuevas voces que nos invitan a estrechar lazos virtuales con personas que quieren aportar ofreciendo sus habilidades y conocimientos frente a la emergencia sanitaria.

Una de las ventajas del entorno digital es que nos motiva a estar más atentos, a consumir más contenido asociado a la coyuntura y a buscar espacios de distracción que nos ayuden a modificar la rutina en medio del confinamiento. La marca personal en este contexto se tiene que reinventar, retándonos a construir un nuevo formato de comunicación con otras personas que comparten intereses con nosotros y a construir nuevas audiencias que tienen un fin colectivo: aportar para transformar.

Algunos efectos positivos del aislamiento social hacia la marca personal están asociados a la empatía, a la sensibilidad que tiene el individuo como fuente y solución de la problemática actual y a la evolución hacían una nueva humanidad.

Hoy la marca personal es una marca humana y en tiempos de crisis debe caracterizarse por tener las 5 Cs: Confiable, Coherente, Constante, Competente y Colaboradora.

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Por lo anterior, el desafío es cultivar una marca personal, sensata, realista y positiva, en momentos donde hay escasez de motivación y emergen miedos que alimentan la frustración de las personas.

A continuación, comparto algunas lecciones aprendidas de la coyuntura y que puede perfeccionar nuestra estrategia de Human Branding:

Lección 1: No soy yo el centro de atención, somos todos. El narcisismo que enmarca al individuo suele verse invisible cuando abandonamos el deseo de construir una marca personal que busca la reafirmación social, a una marca humana que quiere ayudar a otros seres humanos y se conecta con la naturaleza. El propósito cambió, para algunos los valores económicos quedaron sepultados por la presencia de los valores morales.

Lección 2: Resistir la presión y encontrar oportunidades. Trasladar nuestra cotidianidad personal y laboral del entorno offline al online en el menor tiempo, fue un cambio abrupto que no teníamos planeado. La productividad profesional ya no se puede medir igual, estamos impactados emocionalmente y con grandes incertidumbres profesionales. La marca personal hoy es nuestra coraza que nos protege de las presiones que llegan en el confinamiento y que exige adaptarse en el corto plazo a una nueva forma de vida y a un nuevo estilo de trabajo en acceso remoto invasivo donde nuestra intimidad desaparece. Hay grandes oportunidades para fortalecer nuestro espíritu y auto descubrirnos, para resistir la presión sobre lo que no controlamos y para reencontrarnos con personas importantes del pasado y conocer personas que para el futuro ayudarán a enriquecernos como humanos.

Lección 3: Los esfuerzos que son invisibles por el aislamiento social. En el distanciamiento nuestras actuaciones serán juzgadas, porque los esfuerzos no son visibles y las dudas de los resultados emergen constantemente. Cada día en un escenario de emergencia sanitaria es impredecible. La marca personal tiene que integrar un nuevo atributo: la adopción de nuevos estilos de trabajo, de nuevas formas de relacionarnos y de nuevos mecanismos para compartir esfuerzos fundamentados en la inteligencia colaborativa.

La marca personal es inherente al ser humano, la aprovechemos o no, debe exponer lo mejor de nosotros y debe ayudarnos a marginar las actuaciones de personas tóxicas que buscan destruir nuestro crecimiento profesional. El momento que vivimos nos hace vulnerables, pero es esta situación la que debe rescatar el valor que tenemos los humanos de enfrentar las situaciones más difíciles y dolorosas y permitirnos exponer nuestra resiliencia en tiempos de distanciamiento social.

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