4 mitos del marketing que tiene un emprendedor

By Lina Echeverri | @linaec

En el conjunto de retos a los que se enfrenta un emprendedor cuando identifica una idea de negocio o inicia un emprendimiento aparece el marketing como el desafío mayor en la tarea de crear empresa. Un desafío que para algunos emprendedores se construye sobre una imagen difusa en la que aparecen mitos que tenemos que minimizarlos al máximo:

Mito 1: “No necesito el marketing porque el producto se vende solo”

Algunos emprendedores creen que por la novedad de su oferta están convencidos que los bienes y servicios se venden solos, por lo que minimizan la inversión en marketing justificada por una visión de corto plazo confiados en que la competencia no aparecerá en el panorama.

Mito 2: “No existe competencia para mi emprendimiento”

La arrogancia emprendedora aparece cuando se cree que no existen competidores. Hoy tenemos que pensar en la existencia de una rivalidad amplificada. Hoy todo es competencia. Todo lo que sustituya nuestra oferta sin importar el “cómo” influye en las decisiones de nuestros clientes.

Mito 3: “El marketing se aprende de manera empírica”

El riesgo aumenta en un emprendimiento cuando se desconoce el marketing. Considerar que solo a través de la experiencia se adquirirán habilidades en el diseño de estrategias de marketing es extender la curva de aprendizaje y además construirla sobre errores permanentes que retrasarán el desarrollo de la iniciativa emprendedora. El marketing es una disciplina versátil y otorga infinitas posibilidades para que un emprendedor acelere su crecimiento y cautive el mercado.

Mito 4: “El marketing es un gasto”

Es comprensible que en el inicio de un emprendimiento se pretenda controlar los costos y gastos operativos. Sin embargo considerar en la lista de gastos del emprendimiento que el marketing es un rubro más es desconocer el potencial del marketing y el impacto en el negocio. El marketing es una inversión, claro hay riesgos, pero también hay logros sustanciales que ayudarán al emprendedor a entender y conocer el cliente, pero lo más relevante a anticiparse a los cambios y necesidades del mercado.

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Cuando el marketing te toca el alma

By Lina Echeverri | @linaec

Confieso que cuando estudiaba economía la asignatura que más me apasionaba era finanzas. Era un gran admiradora de mis profesores de finanzas y cada vez más me convencía de que ese era mi proyecto de vida profesional hasta que llegué a la maestría. Hoy pregunto: ¿qué tenía de encantador esa disciplina? pues la pasión con la que enseñaban los profesores, la aplicabilidad de sus técnicas y el análisis tan valioso que no encontraba en otras asignaturas. Es como si esos profesores aplicaran una estrategia de marketing para enseñar. Muy diferente sucedía con las asignaturas de marketing. No encontraba mayor atractividad porque los profesores en su momento replicaban libros en clase. Era una asignatura que le daban un enfoque excesivamente teórico, tanto en pregrado como posgrado.

Por situaciones inesperadas, ya siendo profesora en el campo de la economía, una jefe me obligó a dirigir un grupo de investigación en marketing en el año 2001. Yo me sentí frustrada porque no encontraba interés en esta disciplina. Cuando descubrí que un gran número de estudiantes se inscribían motivados a conocer más de está disciplina, empecé a estudiarlo a profundidad y me enamoré sin remedio del marketing. Con lo años entendí que el problema no era la asignatura sino la labor del profesor, dado que una de nuestras tareas es conquistar a los estudiantes y mostrarles cómo el marketing puede transformar positivamente la vida de las personas y las empresas.

Pasé de ser profesora de microeconomía a ser profesora de marketing. Comprendí la relevancia de la microeconomía, sus teorías de la oferta y la demanda, y cómo me fundamentaron en mi transición a la enseñanza del marketing. El marketing me obligó a un auto descubrimiento, a pensar en crear experiencias hacia mis estudiantes y graduados, a aplicar las relaciones públicas como fuente de networking de largo plazo y lo más emocionante a conectarme con el ser antes del hacer.

Soy una abanderada de que el marketing dejó de ser un área funcional para convertirse en el centro del negocio. Estoy convencida que todas las disciplinas deberían incorporar en sus planes de estudio el abordaje del marketing. Porque el marketing es el escenario para crear valor extraordinario, donde la tecnología, las comunicaciones, la economía y la sociedad convergen frente a los cambios de los patrones de consumo y la hipercompetencia global.

Mi compromiso hoy y siempre ha sido el de cautivar a los estudiantes a través de un marketing auténtico, asertivo y orientado a la agilidad en la toma de decisiones. No replico libros, los motivo a leer sobre referentes que han dado grandes aportes a la disciplina para que desarrollen pensamiento estratégico y curiosidad intelectual. Y en especial, llevarlos a entender el valor del marketing como disciplina y afición a través del conocimiento de las buenas y malas prácticas empresariales.

Mi labor no termina aquí. Ahora que lidero desde la Universidad del Rosario una de las maestrías en marketing más significativas en mi vida profesional estoy convencida que hay que promover el aprendizaje de un marketing articulado al liderazgo. Un marketing humanizado, lleno de narrativa motivada por la inspiración propia del liderazgo. Mi reto ahora es formar a una nueva generación de magísteres en marketing con conocimientos pertinentes, aplicados y generadores de nuevas experiencias para un entorno de incertidumbre permanente. Líderes inspiradores y creadores de valor para la empresa, la sociedad y lo más importante para su vida personal.

¿Por qué es relevante la gestión de la marca?

By Lina Echeverri | @linaec

Los avances en las comunicaciones, el desarrollo de una nueva cultura empresarial propia de los efectos de la globalización y los cambios en los modelos de negocio, están propiciando un fenómeno cada vez más fuerte, la necesidad que tienen las empresas por descubrir y posicionar una identidad propia y única a través de sus marcas. De acuerdo con el profesor de Kellog School, Tim Calkins, hay tres planteamientos fundamentales en la gestión de marcas:

  1. ¿Cómo lograr mejores resultados en el corto plazo sin afectar el largo plazo?
  2. ¿Cómo lograr la consistencia que necesita la marca o conseguir que toda la empresa viva con la promesa de la marca?
  3. ¿Cómo puede mi marca sobresalir dentro de miles de anuncios que bombardean a mis consumidores?

Las empresas se están viendo forzadas a generar marcas creativas que cautiven la atención de sus públicos objetivos. Un ejemplo de ello, son organizaciones que ante un proceso de fusión, asumen el reto de modificar su imagen de marca. Encontrar, el mejor nombre de una marca es una tarea difícil, que inicia con una reseña minuciosa del bien o servicio, sus beneficios, el mercado meta y las estrategias de marketing.

Continuar utilizando un marketing tradicional ya no funciona para diferenciarse en un mercado. Por esta razón, han surgido una nuevas tendencias que buscan responder a los interrogantes planteados, como el brand sense (la relación sensorial con las marcas), el branding emocional (la relación emocional con las marcas), el employer branding (vender la marca primero a los empleados) y las métricas de la marca.

La gestión de una marca no es responsabilidad de uno sino de todos. Recuperar su historia, sus antecedentes, su desarrollo y su evolución enriquece a la gestión, porque es relevante conocer su pasado para decisiones presentes y futuras. Una postura de marca será determinante según el contenido documentado que se tenga de la gestión de la misma.

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5 lecciones de branding del Papa Francisco

By Lina Echeverri | @linaec

El branding hace visible lo invisible. Conectar las marcas con los compradores ha dejado de ser un objetivo del branding para convertirse en un ritual de promesas orientadas a crear valor hacia el cliente. El branding es el alma del marketing. Y en este sentido nada más cercano a una figura que logró reposicionar la imagen de la religión católica y se acercó a los fieles con un discurso diferente a sus antecesores fue el Papa Francisco. Su labor antes de su vinculación con la iglesia se ha centrado en ser revolucionaria. El Papa Francisco ha creado una estrategia de comunicación de marca auténtica, valiosa y poderosa. De sus acciones y mensajes derivo a continuación 5 lecciones de branding del Papa Francisco:

Lección 1: Las marcas deben caracterizarse por un liderazgo inspirador

El mercado demanda marcas que se destaquen por su liderazgo. Un concepto que no es sencillo de descubrir y mantener porque se confunde fácilmente con sobresalir en el mercado. Y más preocupante aún es que el concepto de “liderazgo” se ha convertido en un cliché que todos creen aplicarlo pero que en el fondo pocos lo entienden. El Papa Francisco nos enseña sobre un liderazgo inspirador. Un estilo de liderazgo que habla desde las emociones articuladas a las necesidades del mercado. Las marcas que identifican y comunican el insight emocional lograrán aumentar su base de seguidores e impactar la vida de sus audiencias. Hoy las marcas no pueden verse como denominaciones o símbolos, necesitan inspirar, porque la inspiración motiva y construye lealtad.

Lección 2: Las marcas deben escuchar primero antes de comunicar

El conocimiento de las audiencias es insuficiente cuando los datos superan el entendimiento de la realidad del mercado. El Papa Francisco tiene grandes cualidades como su familiaridad, cercanía, calidez y firmeza. El éxito con sus audiencias se fundamenta en que escucha primero. Las marcas que escuchan la voz del cliente y aunque no tengan la respuesta o solución ya han dado un gran paso. El cliente quiere ser escuchado y finalmente comprendido.

Lección 3: Un lenguaje de la audiencia para la audiencia

El Papa Francisco habla el lenguaje de sus audiencias. Tiene la habilidad de reconocer y conectarse con todo tipo de grupos sociales. Los directores de marketing deben entender que el tecnicismo en la comunicación de marca solo produce distancia. Romper protocolos libera la relación entre cliente y marca. Un lenguaje asertivo desde las acciones de marketing puede sorprender y cautivar audiencias. Hay que anticiparnos porque la comunicación masiva tiende al declive.

Lección 4: Urgencia de marcas humildes

En marketing ha crecido la arrogancia. La presión por mostrar resultados financieros y económicos en las empresas ha motivado la ambición de los profesionales. El norte no está perdido pero si se evidencia una proliferación de profesionales y marcas arrogantes que siembran vanidad en las audiencias. En la comunicación de marca persuaden al público hacia la creación de nuevas necesidades lejanas a la realidad del mercado. La humildad es valor tan importante como escaso. Y quien mejor la representa es el Papa Francisco. Necesitamos de marcas reconciliadoras, que impulsen la benevolencia más allá de programas de responsabilidad ambiental y social que en ocasiones se agotan en el discurso empresarial.

Lección 5: En la diversidad está la riqueza

El Papa Francisco invita a un nuevo auto descubrimiento, a una conexión con la naturaleza (lo que denomina ecología humana) y además promueve la urgencia por la equidad. Bien insiste que en la diversidad está la riqueza. Entender el espíritu de una marca es comprender la esencia de sus audiencias. La segmentación no puede ser objeto de discriminación en marketing. Está en lo particular la verdadera riqueza para una marca. La diversidad de audiencias fortalece los atributos de la marca siempre y cuando la marca sea comprendida y aceptada.

POPE

 

Mujeres 3.0: descubriendo nuevos insights

By Lina Echeverri | @linaec

Ser mujer tiene un gran significado hoy. Nuestro género tan estigmatizado en el pasado, ha logrado entre todas las subculturas que existen desmitificar las etiquetas culturales. La mujer que buscaba la igualdad en el siglo XX, no se compara con la mujer que busca hoy equidad en el siglo XXI.

Ser mujer dejó de ser un mito social para constituirse en un hito cultural. La mujer ha evolucionado. Una evolución que no se mide por el tiempo sino por los hechos. Hoy vamos hacia el camino de una nueva subcultura que denomino mujeres 3.0. Para entender este concepto quiero explicar que no hay mujeres divididas por tiempos verbales (pasado, presente y futuro) sino por las características que rodean el entorno.

Las mujeres 1.0 son quienes nos enseñan el significado de la tolerancia y persistencia, poseen el valor de la valentía. Las mujeres 2.0 representan la libertad y la búsqueda permanente por su bienestar, son competitivas. Y las mujeres 3.0 son quienes simbolizan la confianza en sí mismas y el emprendimiento femenino. Son solidarias y benevolentes. Sin importar con cuál nos identifiquemos hoy somos dueñas de nuestras decisiones y a su vez creamos nuevos insights. Algunas mujeres no se dejan intimidar por un espejo y valoran sin juzgar su cuerpo y su pensamiento por que ambos son componentes de un todo. Somos lo que hemos construido, todo enriquece la autenticidad que demanda nuestra identidad.

El marketing ya no logra segmentarnos

Nuestras diferencias nos acercan más a lo que queremos llegar a ser. Sin embargo, tenemos conductas compartidas (que no excluyen a los hombres): hemos conocido el valor del perdón, estamos reescribiendo la historia, y le estamos dando mucho valor a nuestro rol en la sociedad. Somos mujeres reales no estereotipos, mujeres que aceptamos nuestras debilidades sin temor a exponerlas.

Las mujeres están mejor hoy, pero todavía lejos de ser iguales a los hombres y más distantes de la equidad. La liberación femenina fue confundida con el libertinaje. Y aún así la sociedad ha juzgado por miles de años el rol de la mujer. Hoy nuestra sociedad aún no está preparada para entender y dimensionar el significado de ser mujer porque tenemos paradigmas sembrados que lo seguimos propagando de generación en generación, más leve pero aún distorsionando el rol de la mujer. Hombres y mujeres deben entender que el discurso femenino se replantea en torno a la necesidad de tener una identidad, socialmente respetada y no estereotipada.

Algunas empresas comenzaron eliminar o a reducir los techos de cristal. El ascenso laboral para una mujer no es un indicador de competencia frente a los hombres, tiene un profundo significado porque representa los años de represión y ahora un escenario en el cuál tiene riqueza interior porque puede elegir. Sin embargo, si observamos en las juntas directivas la participación del género femenino es reducida casi nula. La toma de decisiones sigue en el campo masculino. Por lo anterior, desde el marketing tenemos que replantear las estrategias y más aún los mensajes que se comunican para no seguir fomentando un lenguaje que estimule la inequidad de género.

Estamos trabajando en convertirnos en mujeres alfa (confiadas), mujeres sensatas, auténticas, sin paradigmas culturales, libres de presiones sociales, protagonistas de su propia vida. Mujeres con un reto gigante: enfrentar las exigencias de una sociedad que continúa dando importancia a lo físico y poco al espíritu. No es sencillo, pero seguiremos trabajando en ello.

 

Un branding por favor

By Lina Echeverri | @linaec

Me sorprende cuántas marcas resisten la pasividad de quien las lidera. Estoy convencida que quien es responsable por la gerencia de la marca debe ser una figura pública, mediática en su buen saber y con una reputación impecable en el campo en que se desempeña la empresa. A veces encuentro profesionales perdidos por su inexperiencia y por la falta de honestidad en su deseo de liderar una marca.

Una marca se construye sobre tres pilares: relevancia, compromiso y reputación. Una marca tiene una historia que para algunos es irrelevante y cuando llegan a administrarla por primera vez aparecen como los “salvadores” de la marca y aún más convencidos creen que son los mesías de la compañía.

La inseguridad disfrazada de arrogancia han motivado que la soberbia llegue a las marcas. El poder de una marca está en la reputación creada, pero también en el esfuerzo que hay detrás de ella, más allá de un posicionamiento ambiguo existe un profundo conocimiento de la estrategia de quien la lideró en el pasado y que ahora es considerado obsoleto. Con el branding no se juega.

El branding es la estrategia que nos conecta con nuestras audiencias. Nos conecta desde las emociones, pero a su vez porque nos ayuda a entender el mercado ofreciendo una propuesta de valor que supera las especificaciones propias de un producto. Necesitamos que los gerentes de las empresas sean gerentes de branding o Brand manager. Que escuchen las voz del mercado, que sean diplomáticos al atender a su cliente y que la propuesta de valor coincida con la promesa de valor de la marca.

Estoy convencida que la figura de un gerente de marca es fundamental en el crecimiento y desarrollo de la misma. Sin embargo hay marcas que resisten la mediocridad de su propio gerente. Me pregunto si los clientes lo identifican parcialmente. Creo que si. Detrás de una marca hay un grupo de personas. Personas que tienen contacto con clientes. Clientes que hablan de sus marcas.

El branding no le pertenece a las marcas le pertenece a la relación que se construye con el cliente. Es un vínculo, una experiencia, y una manera de cambiar la vida de las personas. No para tener fans, sino para tener clientes comprometidos con nuestra causa. Una causa que procure el bienestar social sin impactar la rentabilidad de la empresa. Necesitamos un branding humanizado, un branding por favor para reconciliar las marcas con el cliente, con sus colaboradores y con la sociedad.

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10 habilidades que hacen atractivo a un CMO en su paso a CEO

By Lina Echeverri | @linaec

Muchos profesionales en su deseo de ganar experiencia y hacer carrera en una empresa, eligen el marketing porque encuentran una disciplina apasionante y que integra una visión holística de los negocios y los mercados. Sin embargo, se ven en una encrucijada cuando eligen un posgrado o deciden aceptar un cargo, porque sienten que si su deseo es liderar una empresa, permanecer en un campo de conocimiento específico o en un área funcional puede reducir las posibilidades de crecimiento. Lo anterior es un mito gigante. Para llegar a la dirección de una empresa no hay una lista de pasos a seguir, y menos titulaciones que lo garanticen. Ser CEO (Chief Executive Officer) exige cumplir un conjunto de habilidades blandas que si lo analizamos de fondo coincide con el perfil de un CMO (Chief Marketing Officer).

En un informe presentado por Harvard Business Review (2016) sobre el desempeño de los CEOs se determina que este es un momento difícil para ser CEO, por el entorno político y económico que estamos viviendo. Sin embargo, reconoce que los CEOs que presentaron mejor desempeño en el 2016 coincidían en las siguientes cualidades:

  • Han permanecido en promedio 17 años en sus empresas
  • Se han convertido en CEO a los 44 años
  • Tienen maestría
  • Tienen una visión corporativa de largo plazo (15 a 20 años)
  • No le temen al fracaso, asumen las penalidades que impliquen sus decisiones
  • Apelan a las emociones de sus colaboradores para ayudar a crear un entorno en el que se destaque la innovación
  • No le temen a la presión de los inversionistas en el corto plazo

El rol del CEO no ha pasado de moda. Sigue tan vigente como las propias compañías. Si debemos reconocer que se ha transformado, es más abierto en el tipo de cualidades que se requieren, y es en los CMO donde se encuentra una fuente de habilidades que complementan efectivamente el rol del CEO.

La firma especializada Spencer Stuart (2015) nos comparte cómo un CMO puede llegar a ser CEO a través de las siguientes recomendaciones. Recomendaciones que complemento basada en mi experiencia:

  1. Cada oportunidad profesional debe ser una espacio para ampliar y mejorar habilidades.
  2. Adquiera experiencias en gestión empresarial y áreas funcionales como finanzas y logística.
  3. Participe en actividades propias de la gerencia, involúcrese con otras áreas así no tenga conocimientos. Con actitud de aprender no de criticar.
  4. Desarrolle habilidades en ventas y negociación; también efectúe acciones para construir una credibilidad comercial.
  5. Desarrolle relaciones de trabajo con otras áreas funcionales, integre no margine.
  6. Apropie conocimientos en análisis financiero y presupuestos.
  7. Coloque al marketing como un escenario creador y controlador de valor de la empresa.
  8. Asuma un rol de líder positivo  y adapativo (prepárese para ser CEO).
  9. Encuentre un mentor que lo prepare y lo evalúe permanentemente. No le tema al feedback profesional.
  10. Sea diplomático en sus relaciones profesionales, construya un buen networking.

De lo anterior, los CMO son profesionales optimistas y generadores de grandes ideas que transforman las empresas. Su rol llama hoy la atención por el potencial que demuestran en su desempeño. Son ideales para ocupar el rol del CEO en la empresa porque son pensadores, estrategas y tienen amplia experiencia en adaptarse a entornos turbulentos. Y no podemos olvidar, la tecnología es un aliado. Abstenerse del entorno tecnológico es permanecer en el paleolítico. Las empresas sin importar el sector al que permanezcan se merecen CEOs que le dan prioridad a la tecnología, especialmente a la tecnología aplicada a la función de marketing.

 

 

 

El narcisismo digital

By Lina Echeverri | @linaec

En el entorno digital la vanidad dejó de ser una simple manifestación de la soberbia para convertirse en una característica muy valorada por los jóvenes y los adultos. El movimiento “selfie” es una expresión de grandes necesidades del ser humano. Una fotografía hoy no expone un momento, se orienta a comunicar más de lo que somos, lo que hacemos y cómo queremos posicionarnos. Sin embargo, es solo una fotografía, no puede ser evidencia de nuestras realidades, frustraciones y relaciones.

Hay un excesivo narcisismo digital, en un espacio donde se mezcla la soledad y la compañía. Se confunde el “compartir logros” con el exceso de información sobre nuestra intimidad y la necesidad de alimentar el ego. Desaparecen los encuentros personales, hasta las llamadas telefónicas, porque las redes sociales o un mensaje en WhatsApp nos ahorra tiempo y nos informa de lo necesario. Esta distancia de contacto personal está siendo sustituida por el aumento de expresiones de apoyo a través de las emociones.

El entorno digital nos limitó las emociones. Facebook es una de las redes más generosas (lo digo con ironía) porque ha ampliado el tipo de emociones, ya ofrece seis: me gusta, me encanta, me divierte, me asombra, me entristece y me enoja. Y eventualmente se agradece allí. Cuánta generosidad (sigo con la ironía) nos ha llevado a una dependencia emocional. Cada vez más crecen las necesidades de autoestima y reafirmación social. No basta con obtener un logro o cumplir una meta, ahora cobra relevancia lo que piensan los demás y las emociones que expresan en el entorno digital. Es más importante para nuestro ego un volumen de likes que el mismo reconocimiento; aún más que el mismo esfuerzo para alcanzar ese logro.

La vanidad y el egocentrismo han existido siempre, sino que se exponen más en el entorno digital. Lo más delicado aún es cómo el concepto de felicidad se define por el volumen de expresiones exageradamente optimistas sobre lo que piensas y haces. La felicidad es un conjunto de momentos no es permanente. No hay que buscarla, hay que sentirla.

El concepto de intimidad también se transforma, y me atrevo a afirmar que desaparece. Facebook es el álbum familiar, Instagram el álbum de los viajes, Pinterest es donde coleccionamos preferencias, Twitter es el resumen de noticias del día y LinkedIn es nuestra hoja de vida digital. ¿Y dónde quedó la presencialidad? No necesitamos comunicarnos con los otros, porque ya sabemos lo que están haciendo. Perdimos contacto personal, perdimos los gestos, las reacciones, la amplitud de emociones que se expresan en diferentes momentos.

El narcisismo digital nos ha vuelto ausentes de nuestra propia vida y de las experiencias más importantes en la vida de los demás. Alimentar el ego es un abismo para la madurez intelectual. Desaparece una cualidad tan importante como lo es la humildad. Dejamos de pensar en nuestro proyecto de vida por centrarnos en ejercer influencias digitales. No miramos el futuro como escenario de crecimiento, porque la vanidad nos enceguece en centrarnos en un presente. La arrogancia en el mundo online ha creado una sociedad de divas y gurús que creen ser el centro del conocimiento. Y lo más delicado, se rodean de zombis, personas no pensantes y muy influenciables, seguidores que no aportan.

No podemos marginarnos. El entorno digital debe ser un espacio para crear vínculos y redes, donde la humildad y la solidaridad sean más valorados, pero a su vez el contacto personal permanezca y no se circunscriba a un mensaje de texto.

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La intimidad de una marca

By Lina Echeverri | @linaec

Las dinámicas y tendencias del consumo cada día establecen que es necesario el posicionamiento de marcas y productos en el mercado. Los mercados actuales se caracterizan por una gran diversidad de modelos de negocios, una amplia variedad en la oferta de marketing y una alta complejidad de consumidores cada vez más globales. Lo anterior, permite reconocer que el papel de la marca trasciende el rol funcional que cumple el producto.

Las empresas requieren de nuevas estrategias de marketing que permitan conectarse con su mercado objetivo. La marca es una estrategia de concertación entre el valor de la marca y la emoción de los compradores teniendo como sustento el impacto positivo a la sociedad. Es una estrategia fundamentada en la construcción de relaciones con clientes importantes.

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El concepto de marca ha evolucionado rápidamente en los últimos cincuenta años. Inicialmente la marca era considerada como un símbolo que identificaba un producto. La marca era concebida como un nombre, una promesa, un logo o un empaque. Ahora el concepto incluye el desarrollo creativo de la construcción de una identidad muy diferente a una representación gráfica.

Las marcas tienen cualidades físicas y emocionales que las hace diferente y plenamente reconocibles en el mercado objetivo. La marca no identifica un producto, la marca ahora es un enlace emocional con el comprador. Se ha convertido ante la dinámica del mercado y las tendencias de consumo en un factor altamente influyen en la decisión de compra. La marca crea conciencia y reputación en el mercado.

El propósito de la marca es generar diferenciación e identidad y que estos dos atributos generen un valor extraordinario hacia el comprador de tal manera que motive la compra o cautive su atención.

La marca es más que una identidad, es un activo de la identidad que tiene una empresa en un mercado específico. Es una idea que vive en la cabeza de quienes ejercen la compra. Por tal motivo el gran desafío de los productos en un entorno competitivo es el de lograr que los consumidores los recuerden y los prefieran sobre los demás y para lograrlo lo primero que se debe hacer es consolidar una identidad de marca. Identidad que se va moldeando y a la cual se le imprime una propuesta de valor que permita superar las expectativas de los compradores.

Una marca reside en la mente de los consumidores, hace parte de su cotidianidad e influye en sus percepciones. 

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