La adultez una etapa fuera del radar del marketing

By Lina Echeverri | @linaec

La sociedad y los avances de la tecnología nos invitan a vivir más el presente y no a prepararnos para el futuro. Cada vez el futuro es más incierto y se transforma cada minuto. Sin embargo, el presente cobra relevancia en nuestros días, poniendo como prioridad que debemos construir nuestra vida más sobre los momentos que vivimos que sobre los momentos que llegarán. No me opongo a esa premisa, pero si me genera grandes inquietudes.

Como una simple observadora, encuentro en la edad adulta un escenario con grandes incertidumbres sobre el futuro y con una necesidad inminente por reinventarse. Para el marketing, los 40 son los nuevos 30. Una etapa bastante productiva y con una madurez intelectual envidiable por otras generaciones. Sin embargo, me atrevo a decir que esto no siempre es cierto. Los 40 (incluyendo los 50) son una segunda adolescencia. Una etapa de descubrimiento interior en la que se mira el pasado sin perder detalle y donde se cuestiona todo, incluida la experiencia. Es una etapa donde el perfeccionismo es implacable y donde reinventarse ya no es una opción.

Algunos adultos hoy renuncian a cargos de alta dirección para vivir el emprendimiento. Se desprenden de las comodidades empresariales para asumir riesgos que afectarán su entorno familiar y personal. Son decididos, exigentes con ellos mismos y le dan gran valor al aprendizaje sustentado en la experiencia. Aunque hay momentos de inestabilidad emocional heredados por esta segunda adolescencia porque no se tiene conocimiento claro sobre lo que se quiere. Y más grave aún es que ante la ausencia de tiempo para meditar, el adulto le da prioridad a la productividad profesional y no en la misma proporción a su yo interior.

No olvidemos a los adultos que son empleados y que cada día tienen un reto inedudible: ser más innovadores que las nuevas generaciones. Encuentro adultos que vencen sus temores y se adaptan a estos nuevos caminos. Pero por otro lado encuentro otros adultos que esperan con ansiedad su pensión y que están muy desactualizados por el uso de la tecnología. Algunos prefieren mantenerse en su zona de confort, porque la confunden con una especie de lealtad a sus superiores. En este punto debo decir que la lealtad no es hacia las empresas sino hacia uno mismo y eso se verá reflejado en el desempeño siempre y cuando se compartan los mismos valores.

La sociedad espera que el adulto de hoy actúe como el adulto del pasado. Es por esta razón que deberíamos exigirle al marketing que piense en los adultos de hoy y no del ayer. Porque los millennials y centennials serán adultos muy pronto. Porque los adultos de ahora demandan más atención y hay que involucrarlos en los procesos de innovación.

La innovación no es exclusiva de los jóvenes. No es suficiente con traer productos del pasado al presente de manera temporal como el caso NES Classic Edition. Aquí algún millennial de Nintendo nos hace sentir la vejez más cerca, solo con el término “Classic” y el mensaje de “un viaje al pasado más retro”. Hay que articular el pasado con la innovación en el presente. Es darle perdurabilidad a la relación del cliente adulto con el marketing.

Como profesora de marketing siempre le digo a mis alumnos que el marketing discrimina. Antes discriminaba a los adultos mayores y ahora lo hace con los adultos. Ya van dos etapas del ciclo de la vida que demandan atención por parte del marketing y que la forma de conectar no puede ser sólo con la nostalgia.

La generación del caos

By Lina Echeverri | @linaec

La segmentación nos ha dado grandes lecciones al marketing. Sin embargo, la aproximación al conocimiento del cliente cada vez es más compleja y poco perdurable. Se invierte tiempo y dinero para acercarnos al entendimiento de la mente del cliente y con sensatez reconocemos que el cliente es completamente impredecible. Quedaron atrás las generaciones de clientes que demandaban bienes y servicios por generaciones que demandan experiencias e inmediatez. Pasamos de clientes exigentes a clientes tiranos y soberbios con una insatisfacción permanente que ni ellos mismos logran comprender y defender.

La tecnología invasiva, la saturación comercial y la presión por la productividad contrastan con la necesidad emergente de humanizarnos. Hoy nuestra sociedad es parte de lo que denomino la generación del caos.  Una generación que no está determinada por la edad o la personalidad sino por las momentos de la vida. Momentos que hemos vivido, momentos a los que nos estamos enfrentando y para lo cuales no estamos preparados. La insatisfacción presente no solo en los procesos de compra se evidencia cada vez más en la cotidianidad del cliente.

Si vemos al cliente como persona, nos enfrentamos a individuos que se aburren con facilidad de su trabajo, que sus ambiciones son confusas y que su insatisfacción se magnifica porque no logran entenderse interiormente. Es la insatisfacción personal la principal característica de la generación del caos. Los profesionales hoy quieren crecer en sus empresas, pero éstas poco o nada valoran el esfuerzo y por el contrario los presionan con las poderosas variables de “productividad a bajo costo”. Sumado a la presión social que está incentivando la creación de “marcas personales” fácilmente confundibles con el protagonismo social y digital. La marca personal se construye con naturalidad no con exhibicionismo o con un número determinado de seguidores.

La frustración profesional es otra característica de la generación del caos. Las envidias entre colegas, la presión por ser “competitivo”, la urgencia de dinero, la burocracia empresarial y el rol de un jefe mediocre suman al perfil de la generación del caos. Una generación a la que pertenecen nuestros clientes y hasta nosotros mismos. Pero no todo es negativo para la generación del caos. Las personas hoy son más honestas consigo mismas y tienen claro que el riesgo de cualquier decisión generará nuevas decisiones que están dispuestas a enfrentar. Están valorando su proyecto de vida sobre lo mundano. Prefieren buscar la felicidad en un empleo que les ofrezca reconocimiento y los impulse en su carrera profesional sin importar su ingreso. Privilegian una vida fundamentada en la sencillez. No se comprometen con empresas sino con proyectos. Y algunos han aprendido que el arma más poderosa es la “adaptación” a ese caos. Un caos que pueda minimizarse y que les dé total libertad para construir un nuevo camino para su vida profesional y aún más importante para su vida personal.

Solo quienes se adapten al caos lograrán salir. Aclaro, la adaptación no es resignación. Es tomar decisiones arriesgadas, conectarnos con el colectivo sin dejar de pensar en nosotros mismos y vencer temores del pasado. Así que bienvenida aquella generación del caos que demanda desafíos, que aprende en colaboración con otros y que se reta por ser mejores personas cada día. Porque el caos estará siempre, dependerá de cuál sea nuestro actuar cuando lo enfrentemos.

caos

La dualidad: ¿marketing o branding?

By Lina Echeverri | @linaec

El marketing es una disciplina orientada a formular y ejecutar estrategias y acciones que permitan superar las expectativas de los clientes. El branding es una estrategia de marketing. El branding es la gerencia de las marcas. La marca es una estrategia de concertación entre el valor de la marca y la emoción de los clientes teniendo como sustento el impacto positivo a la sociedad. Es una estrategia fundamentada en la construcción de relaciones con clientes importantes.

No existe un orden sobre cuál nace o se ejecuta primero. Ambas están estrechamente relacionadas. Claramente está sujeto al modelo de negocio. Lo más importante es que entre ambas, el marketing como el branding, exista coherencia estratégica. El branding le da sentido al marketing. Y el marketing acompaña al branding fundamentándolo con otras estrategias para enriquecer la experiencia de la marca hacia el cliente, estrategias como comunicación, posicionamiento y distribución. Una empresa o una idea de negocio tiene dos caminos a elegir: a) competir por precio o superioridad funcional; o b) Construir una identidad que le permita hacer visible lo invisible, eso es branding.

Los mercados actuales se caracterizan por una gran diversidad de modelos de negocio, una amplia variedad en la oferta de marketing y una alta complejidad de consumidores cada vez más globales. Más informados y más selectivos en quienes la decisión de compra está influenciada por el poder de la marca, eso le compete al branding. Así que la marca trasciende del rol funcional que cumple el producto hacia un rol emocional. El marketing necesita del branding. El marketing construye la propuesta de valor y el branding aporta la promesa de valor. Una promesa determinada por las ventajas competitivas que aseguren beneficios futuros mediante un incremento de la preferencia y lealtad del cliente.

No hay dualidad. Hay sinergia.

Branding 3.0: cuando las marcas hablan de valores

By Lina Echeverri | @linaec

El Branding 3.0 es el escenario para la creación de marcas reconciliadoras. Las marcas más valientes tomarán partido en materia social. Es el momento de hablar de valores y benevolencia. Es un branding centrado en el ser humano y no en el comprador. El Branding 3.0 se articula a la propuesta de Michael Porter centrada en el valor compartido; cómo las empresas pueden ser rentables generando beneficios sociales. Es un escenario presente y futuro. En el pasado hablábamos de Branding 1.0 enfocado en los atributos de los productos y el Branding 2.0 orientado a los beneficios emocionales que ofrecen las marcas. Aún existen empresas en las primeras etapas del branding. Pero es el momento de mirar el futuro, considerando que ya no le vendemos productos a clientes, sino valores a personas. El branding es la expresión del alma del marketero que desea ser escuchada.

El branding 3.0 puede convertirse en una ventaja competitiva sobre tres premisas: relevancia, engagement (compromiso) y reputación. Se puede iniciar respondiendo estas tres preguntas:

  • ¿Por qué mi marca es Relevante? Esto se responde con la identidad de la marca.
  • ¿Cómo mi marca atrae y compromete al cliente con los bienes o servicios que ofrece mi empresa? Esto se responde con la estrategia de posicionamiento.
  • ¿Cómo mi marca construye reputación? Esto se responde con la imagen de la marca.

Las reglas del branding 3.0 son:

  • Cumplir con la promesa de valor de un bien o un servicio.
  • Superar las expectativas de los clientes.
  • Crear conciencia y reputación en el mercado
  • Enlazar emocionalmente al cliente

Un caso de éxito fue lo que realizó Frito Lay en Ciudad de Guatemala. La capital de Guatemala está divida en distritos o zonas. Existe el distrito 18 el cual es una comunidad de bajos recursos y considerada como una de las zonas de mayor concentración de delincuencia urbana. Si un joven que habita en la zona 18 solicita empleo, la mayoría de las empresas lo rechazan en principio por el lugar de residencia. Frente a esto, Frito Lay, creó la “Embajada Z18” un programa de reclutamiento laboral para personas residentes en la zona 18. Brindando así una oportunidad a los residentes, motivándolos para su crecimiento profesional y generando un beneficio social. Otro caso es la aplicación Back Up Memory creada por Samsung. Una de las compañías más poderosas en el mundo de la tecnología crea una aplicación para los pacientes que sufren de Alzhéimer. Esta aplicación permite almacenar información y fotografías de los momentos o personas más importantes en la vida de estos pacientes. Es una aplicación muy útil para el inicio de la enfermedad pues permite que cuando algún familiar del paciente se acerqué a este, la aplicación le notifica con mensajes e imágenes de quien se trata. Estos dos casos demuestran que las compañías dada su rentabilidad y crecimiento en el mercado son conscientes de un impacto de cohesión social. Esto es Branding 3.0.

Fuente: Echeverri, L. (2016). Entrevista realizada para Seguridad Atlas. Pasos para implementar el branding 3.0 en su empresa. Disponible aquí.

¿Buzz Marketing: un oasis o un infierno?

By Lina Echeverri | @linaec

El buzz marketing o marketing viral no es producto del uso de Internet. Sin embargo, representa una ventaja para las empresas que utilizan el correo electrónico como canal de comunicación. Los objetivos de esta herramienta son: a) cautivar la atención de los grupos de consumidores y medios de comunicación; b) iniciar un intercambio de información personal y directa. Con el apoyo de las TIC’s, el buzz marketing emerge en el social media, en los chats sincrónicos o asincrónicos, en los focus group y en los correos electrónicos.

Igualmente es común encontrar el marketing viral en redes sociales y blogs (Personal Web logs). Estos espacios virtuales han aumentado su popularidad en Internet. A través de ellos se dan a conocer estrategias promocionales que llegan a diferentes usuarios y por medio de ellos se establece una pequeña red a la cual se tiene acceso a listas de correo o a los mismos blogs.

Las personas o los grupos de referencia que ingresan a la red tienen la finalidad además de intercambiar información y realizar compras online, compartir intereses por medio de comunidades en las cuales participan e interactúan libremente. La comunidad se basa en una comunicación de usuario a usuario. Esta comunicación puede ser de uno a uno o de uno a muchos.

Desde esta perspectiva se puede mencionar la ley de metcalf, la cual consiste en que el valor de una red para la comunidad, aumenta con el cuadrado del número de participantes. Una expresión matemática de esta ley consiste en que el valor de una red está relacionada con todas la conexiones entre los miembros de la red, siendo el total N x (N – 1). Por lo tanto, el valor de un nuevo miembro aumenta a una tasa creciente. El valor de la comunidad se incrementa con el número de sus miembros. Se puede inferir entonces el imponente poder que tiene la comunidad, para el acceso a información de la conducta de grupos de consumidores, modos de vivir de usuarios y perfiles de clientes.

En la medida que las TIC’s faciliten la entrega de mensajes electrónicos con contenido de buzz marketing, la cobertura y el impacto al usuario dependerá del diseño y desarrollo de campañas publicitarias. Ahora bien, el abuso del buzz marketing puede también por otra parte deteriorar las relaciones con usuarios que consideren esta herramienta como una forma de dar información incompleta, falsa y sin fundamentación.

Los modernos departamentos de marketing tienen que ser particularmente sensibles a los procesos de las organizaciones y a la madurez de la estructura tecnológica y su integración. El éxito realmente depende de un íntimo conocimiento de la infraestructura y estado del cliente. Una persona, una marca o una empresa está totalmente expuesta al buzz marketing. Su exposición puede ser influenciable más no controlable. Hoy la redes sociales se han convertido en un coliseo romano. Se juzga, se castiga o se valora un suceso que con el tiempo se olvida.

Los comentarios hoy en marketing juegan un rol fundamental. La sobre exposición es sinónimo de visibilidad, y el buzz marketing permite en un corto tiempo lograr atraer la atención para bien o para mal. Un elemento esencial del buzz marketing es la interpretación. Las percepciones y experiencias hablan por sí solas. El contenido se debate entre la verdad y la mentira. Y lo más complejo es que el usuario cree en contenido que aparece en la red como si fuese verdad absoluta.

Es el momento de convertir el buzz marketing en un escenario de comunicación positiva y optimista. La ética en las acciones y mensajes de comunicación son fundamentales en el propósito que hoy persigue un marketing enfocado en los valores. El contenido debe ser valioso y transformador.

La hoja de vida: la gran ausente en el arte de cautivar

By Lina Echeverri | @linaec

Cada semana reviso hojas de vida de profesionales, alumnos, graduados, colegas y amigos. Con el respeto que se merecen, en algunos casos encuentro formatos simples, cargados de contenido y el exceso de clichés. Como profesora de marketing observo que crece día a día la necesidad de incorporar el personal branding en el diseño de una hoja de vida.

Generalmente se nos olvida que el primer contacto entre un candidato y una oferta laboral es el documento que contiene nuestra hoja de vida. Somos tan confiados que creemos que hay claridad en el contenido que incluimos en nuestro Curriculum Vitae (CV). Los grandes ausentes son la honestidad y el conocimiento de sí mismo.

El entorno digital nos facilita varias acciones: enviar la hoja de vida adjunta a un correo la cual exige un protocolo (que pocos lo aplican) o usar las redes profesionales o sitios web que con el tiempo descuidamos.

El protocolo en un correo es importante. Se debe saludar y expresar su interés al cargo al que se aplica e indicar que se pone a consideración la CV. Jamás se deben hacer preguntas de presión sobre los tiempos de respuesta o sobre el salario. Esas preguntas recomiendo hacerlas durante el proceso de selección, un paso más adelante al envío del CV.

Ahora bien, los reclutadores en pocas ocasiones siguen protocolos. Deben dar respuesta inmediata al aspirante confirmando la recepción de su CV y el ideal sería que hicieran feedback en el caso de no considerar la hoja de vida para continuar el proceso o para optar al cargo. El feedback es tan valioso como escaso en el entorno empresarial.

Por otra parte el entorno digital nos ha facilitado herramientas para divulgar nuestra hoja de vida. El caso más exitoso es LinkedIn. Lo que me preocupa es que algunos profesionales lo han descuidado y no han descubierto el verdadero valor de esta red de profesionales. Recomendaría dedicar tiempo para actualizar el perfil y completarlo así como lo deberíamos hacer con el CV. No recomiendo caer en el exceso de crear cuentas en el entorno digital dado que requiere tiempo para estar actualizándolas y en ocasiones las olvidamos y se convierte en basura digital. Primera tarea: busque su nombre en Google y así descubrirá en qué redes o contenidos aparece y así dedíquese a actualizar la información, a unificarla en todos los medios y a eliminar lo innecesario.

Ahora bien, hablemos del contenido y formato de un CV. No hay lineamientos únicos o un orden preestablecido. Solo hablaré de los puntos comunes que encuentro en los documentos.

Para profesionales que no son diseñadores o publicistas recomiendo usar un formato sencillo pero atractivo. Hay que tener varios diseños de la misma hoja de vida. No se envía el mismo CV para todos los cargos, hay que segmentarla. Un profesional puede aplicar a diferentes cargos si su perfil lo permite. Pero debe tener una hoja de vida adaptada al cargo al que aplica. Puede conocer algunos ejemplos aquí:

El primer componente es un perfil. Aquí está la fuente de clichés de las hojas de vida: “soy bueno para el trabajo en equipo; soy bueno para las relaciones interpersonales; soy proactivo, soy una persona innovadora…” Cuando les pregunto en las entrevistas sobre estas cualidades, no saben cómo argumentarlas y reafirman alimentando los clichés sin tener la certeza de lo que están hablando. Recomiendo hablar con más precisión sobre las ventajas competitivas que tienen. Pregunten a conocidos en qué cualidades se destacan. Hay que ser original para cautivar al lector.

En lo relacionado con la experiencia profesional no se debe confundir funciones con logros. Ambos son importantes, pero en los logros se esperan los resultados o impactos generados. Hay que tener cuidado con el activismo. Con los logros miden nuestro desempeño.

La formación profesional debe ser clara y precisa. Para profesionales recomiendo omitir información sobre su colegio. Solo exponer los títulos obtenidos en pregrado y posgrado. Omitir formación complementaria excepto sean certificaciones que dan valor al CV. No asociar diplomados con posgrados, es un error de concepto. Si se encuentra cursando sus estudios sugiero poner “En curso” y jamás poner “candidato a” dado que ese término es de uso exclusivo para quienes están en su fase de tesis doctoral.

Sugiero omitir intereses personales. Cuando se mencionen los idiomas recomiendo certificarlos. Por ejemplo, afirmar que tiene un inglés intermedio (50%) no tiene sentido. Eso es un auto diagnóstico que no es conveniente aplicar.

Los reconocimientos son bien valorados. Pero reconocimientos que puedan evidenciarse como certificaciones, premios o constancias. El uso de referencias laborales es mejor a referencias personales. Ahora bien no siempre hay que incluirlas en un CV.

Concluyo esta orientación señalando que en términos de CV no hay nada escrito. Lo importante es pensar como reclutador: ¿Qué le interesa de mi hoja de vida? ¿Cómo cautivo su atención? ¿Cumplo con el perfil solicitado? ¿Soy honesto en el contenido escrito?

“Cuida tu reputación, no por vanidad, sino para no dañar tu obra, y por amor a la verdad” .- Henry F. Amiel

Olvida a los Millennials, piensa en los Centennials

By Lina Echeverri | @linaec

En los últimos cinco años nos concentramos en estudiar a profundidad los Millennials, denominación que se le otorgó a la “Generación Y” y que fue sumando variables para construir un perfil que sorprendería al marketing. Personas emprendedoras, que solo buscan la felicidad en lo que hacen y que se caracterizan por ser multitasking. Sin embargo, creo que no estábamos preparados para una generación que en su momento descuidamos al ser opacada por los Millennials: la Generación Z o los Centennials. Nacieron después del año 2000, son infantes, niños y adolescentes (los mayores acaban de cumplir 16 años).

Se caracterizan por su confianza, colaboración y sensibilidad por la comunidad. Cabe mencionar que no pueden votar aún, no tienen capacidad de generar ingresos, son influenciadores, son reservados hacia los adultos y muy emocionales con sus pares. Su primer contacto con la tecnología lo han realizado a través de un dispositivo móvil. Me atrevería a afirmar que su niñera fue sustituida por una Tablet. Son los llamados nativos digitales.

La televisión es la nueva radio para ellos. Son adictos a las Apps, a Youtube y a Netflix.  Son vegetarianos, consumen agua embotellada y desconocen las bebidas gaseosas. Han sido criados en una jungla de cemento así que se sorprenden cuando tienen contacto con la naturaleza.

Se expresan a través del audio y del uso de emoticonos en WhatsApp en lugar de hacer llamadas telefónicas. Son inestables en redes sociales porque se aburren rápidamente de hacer lo mismo. No les interesa Twitter o Facebook, encontraron en Snapchat un universo divertido y que les permite compartir sin comprometerse. Dedican nueve horas al día en el uso de medios de comunicación. Su fluidez con la tecnología no tiene precedentes. Los dispositivos son en realidad una extensión de sus mentes y sus cuerpos.

Me pregunto cómo vamos a interactuar con una generación que nació y creció frente a diferentes pantallas. Considerando que quienes somos Generación X ya somos unos dinosaurios para ellos, la Generación Y todavía tiene cercanía, pero aun así los Centennials son impredecibles. No esperan un mundo mejor, ya lo crean.

En los próximos cinco o 10 años estos serán nuestros hijos, empleados o estudiantes: los adultos jóvenes precoces que reinventan las organizaciones sin saberlo.

Son una generación aterradora y a su vez fascinante. Soy madre de una Centennial, no tengo la más remota idea de cómo enfrentar este nuevo entorno que hace parte de su mundo. Ni si quiera nosotros estamos preparados para el avance y el alcance de la tecnología en este contexto socio-digital. Así que juntas lo iremos descubriendo.

Marketing e internet: una sinergia inevitable

By Lina Echeverri | @linaec

La función de marketing consiste en la preparación y ejecución de los objetivos, estrategias y planes utilizados para el desarrollo de productos y los esfuerzos realizados para impulsar a éstos a través de las Tic’s hasta llegar al cliente o usuario final.

La gestión del marketing se sitúa en el mediano y largo plazo, definiendo los objetivos, elaborando una estrategia de desarrollo y manteniendo una estructura equilibrada de la cartera de productos. Adicionalmente, interviene activamente en la orientación y formulación de la estrategia de la empresa, facilitando información sobre la evolución de la demanda, la segmentación del mercado, las posiciones competitivas y la existencia de oportunidades y amenazas. Igualmente, analiza las capacidades y recursos para adaptar la empresa al entorno y situarla en una posición de ventaja competitiva sostenible.

Cabe señalar también, que con la aparición de Internet y su eminente popularización a nivel mundial, es necesario que las empresas actuales (tanto las tradicionales como las digitales) comiencen a edificar la estructura a través de la cual se obtendrá información acerca de la interacción con los clientes.

Internet actúa como el puente principal por cuya vía se sitúa el vínculo entre empresa y cliente en la red. Esta idoneidad de Internet, radica en que es una tecnología que comparten ambas partes, y por lo tanto se hace posible la interacción empresa-cliente, con la ventaja, sobre el mundo real, de que tales interacciones pueden ser registradas más fácilmente en formas de datos específicos.

A través, tanto de la red, como en el mundo real, la empresa esta irradiando constantemente información intangible a sus clientes acerca de su identidad, su estilo, y su filosofía, por medio de elementos como la imagen corporativa, el diseño de la pagina Web, los servicios adicionales que se ofrecen, el lenguaje con el que se aborda al cliente, el diseño de la sede corporativa de la organización, la actitud que reflejan sus empleados, etc.

Los actuales ambientes de la mayoría de los negocios son sofisticados y han creado nuevos tipos de departamentos de marketing, los cuales están aplicando y utilizando tecnología de información, con los modelos de distribución Web, el concepto del producto ha dado forma a la solución y al servicio, mientras que las antiguas formas del software se han desvanecido.

Los departamentos de marketing se encuentran en una constante e intensa relación con sus clientes y, aún, con sus competidores. La comunicación entre la tecnología y el marketing se ha fusionado. Así, las organizaciones que incorporan tecnologías de información (TI) se enfrentan a una gran responsabilidad, que incluye comunicación a múltiples audiencias, entender los procesos de negocios de los clientes, enfocarse a las necesidades del cliente con sus procesos específicos y contextos tecnológicos y ofrecer soluciones que tienen requerimientos de integración corporativas.

Los departamentos de marketing están encargados de proporcionar confianza y entregar soluciones tecnológicas complejas, de esta manera Roberto Vivo y Roberto Cibrián (2001), en su libro Negocios en red, conceptualizan la tecnología como: “La tecnología es el motor de la nueva economía, en definitiva, por un primer motivo: facilita la circulación de la moneda con la que se comercia, la información. Pero hay otro factor para el que la tecnología también actúa como elemento potenciador: el de la producción de conocimiento”.

Empresas que aplican la nueva orientación del marketing están transformando la manera de hacer negocios, pero no igual de rápido y dramático como los clientes están asimilando y entendiendo la tecnología.

Algunas compañías desarrollan estrategias de marketing para grupos tecnológicos y no tecnológicos; por ejemplo, proveer soluciones de alto nivel y de beneficio colateral para audiencias de menor conocimiento técnico, y más documentos y datos detallados para audiencias técnicas que necesitan captar especificaciones funcionales. El social media comprende un conjunto de herramientas efectivas para alcanzar diferentes audiencias y comunicarse con cada una de ellas, al nivel requerido.

La era de la información ha logrado evolucionar los procesos de todos los negocios. Estos procesos son la cadena de valor (y todos sus conceptos), administración y relación de clientes, reportes, intercambios comerciales y las diferentes y diversas formas de e-business. La evolución de la Red ha disuelto fronteras entre las funciones de los departamentos y áreas que conforman a las empresas.

Marketing al descubierto

By Lina Echeverri | @linaec

Hace más de 16 años descubrí el marketing por accidente. Explorarlo, estudiarlo y enseñarlo no solo ha transformado mi vida profesional sino que se ha convertido en un reto personal.

Lo fascinante de esta joven disciplina es que enriquece a los profesionales y a su vez es parte de nuestra vida cotidiana. Es imposible vivir sin marketing. Odiado y amado, el marketing es una fuerza impulsora que agita los mercados, desafía a los negocios, despierta la demanda y propone nuevos estilos de vida.

Hoy el marketing reconoce que para cautivar al comprador hay que hablarle de valores, abandonar los estereotipos y atender la sensibilidad de un entorno agotado por las metáforas publicitarias. El marketing es más que un área funcional. El marketing es más que una disciplina. El marketing no se enseña, se aprende, se experimenta y se vive. El marketing no conoce el principio y el fin, es un campo del conocimiento que se inmortaliza y evoluciona.

El lenguaje de los negocios es marketing. Si bien Levitt señaló que existía miopía en marketing, yo me atrevería a considerar que la miopía hoy proviene de otras áreas funcionales. Hay resistencia al marketing dado que cuesta reconocer la relevancia que tiene en las empresas y en la vida de los seres humanos.

El marketing nace con la humanidad misma. Desde que se despiertan necesidades y deseos, cuando se establecen relaciones de intercambio y finalmente cuando evaluamos una experiencia.

Como profesora de marketing le encuentro una fascinación recurrente. Dado que genera una fuerte dependencia por abordar un conocimiento que se renueva y se adapta constantemente. Es un campo del conocimiento que reta al ser humano. Y lo más importante, me ha permitido conocer a grandes líderes empresariales y especialmente, a motivar a los jóvenes a enamorarse de esta encantadora disciplina.

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