La hoja de vida: la gran ausente en el arte de cautivar

By Lina Echeverri | @linaec

Cada semana reviso hojas de vida de profesionales, alumnos, graduados, colegas y amigos. Con el respeto que se merecen, en algunos casos encuentro formatos simples, cargados de contenido y el exceso de clichés. Como profesora de marketing observo que crece día a día la necesidad de incorporar el personal branding en el diseño de una hoja de vida.

Generalmente se nos olvida que el primer contacto entre un candidato y una oferta laboral es el documento que contiene nuestra hoja de vida. Somos tan confiados que creemos que hay claridad en el contenido que incluimos en nuestro Curriculum Vitae (CV). Los grandes ausentes son la honestidad y el conocimiento de sí mismo.

El entorno digital nos facilita varias acciones: enviar la hoja de vida adjunta a un correo la cual exige un protocolo (que pocos lo aplican) o usar las redes profesionales o sitios web que con el tiempo descuidamos.

El protocolo en un correo es importante. Se debe saludar y expresar su interés al cargo al que se aplica e indicar que se pone a consideración la CV. Jamás se deben hacer preguntas de presión sobre los tiempos de respuesta o sobre el salario. Esas preguntas recomiendo hacerlas durante el proceso de selección, un paso más adelante al envío del CV.

Ahora bien, los reclutadores en pocas ocasiones siguen protocolos. Deben dar respuesta inmediata al aspirante confirmando la recepción de su CV y el ideal sería que hicieran feedback en el caso de no considerar la hoja de vida para continuar el proceso o para optar al cargo. El feedback es tan valioso como escaso en el entorno empresarial.

Por otra parte el entorno digital nos ha facilitado herramientas para divulgar nuestra hoja de vida. El caso más exitoso es LinkedIn. Lo que me preocupa es que algunos profesionales lo han descuidado y no han descubierto el verdadero valor de esta red de profesionales. Recomendaría dedicar tiempo para actualizar el perfil y completarlo así como lo deberíamos hacer con el CV. No recomiendo caer en el exceso de crear cuentas en el entorno digital dado que requiere tiempo para estar actualizándolas y en ocasiones las olvidamos y se convierte en basura digital. Primera tarea: busque su nombre en Google y así descubrirá en qué redes o contenidos aparece y así dedíquese a actualizar la información, a unificarla en todos los medios y a eliminar lo innecesario.

Ahora bien, hablemos del contenido y formato de un CV. No hay lineamientos únicos o un orden preestablecido. Solo hablaré de los puntos comunes que encuentro en los documentos.

Para profesionales que no son diseñadores o publicistas recomiendo usar un formato sencillo pero atractivo. Hay que tener varios diseños de la misma hoja de vida. No se envía el mismo CV para todos los cargos, hay que segmentarla. Un profesional puede aplicar a diferentes cargos si su perfil lo permite. Pero debe tener una hoja de vida adaptada al cargo al que aplica. Puede conocer algunos ejemplos aquí:

El primer componente es un perfil. Aquí está la fuente de clichés de las hojas de vida: “soy bueno para el trabajo en equipo; soy bueno para las relaciones interpersonales; soy proactivo, soy una persona innovadora…” Cuando les pregunto en las entrevistas sobre estas cualidades, no saben cómo argumentarlas y reafirman alimentando los clichés sin tener la certeza de lo que están hablando. Recomiendo hablar con más precisión sobre las ventajas competitivas que tienen. Pregunten a conocidos en qué cualidades se destacan. Hay que ser original para cautivar al lector.

En lo relacionado con la experiencia profesional no se debe confundir funciones con logros. Ambos son importantes, pero en los logros se esperan los resultados o impactos generados. Hay que tener cuidado con el activismo. Con los logros miden nuestro desempeño.

La formación profesional debe ser clara y precisa. Para profesionales recomiendo omitir información sobre su colegio. Solo exponer los títulos obtenidos en pregrado y posgrado. Omitir formación complementaria excepto sean certificaciones que dan valor al CV. No asociar diplomados con posgrados, es un error de concepto. Si se encuentra cursando sus estudios sugiero poner “En curso” y jamás poner “candidato a” dado que ese término es de uso exclusivo para quienes están en su fase de tesis doctoral.

Sugiero omitir intereses personales. Cuando se mencionen los idiomas recomiendo certificarlos. Por ejemplo, afirmar que tiene un inglés intermedio (50%) no tiene sentido. Eso es un auto diagnóstico que no es conveniente aplicar.

Los reconocimientos son bien valorados. Pero reconocimientos que puedan evidenciarse como certificaciones, premios o constancias. El uso de referencias laborales es mejor a referencias personales. Ahora bien no siempre hay que incluirlas en un CV.

Concluyo esta orientación señalando que en términos de CV no hay nada escrito. Lo importante es pensar como reclutador: ¿Qué le interesa de mi hoja de vida? ¿Cómo cautivo su atención? ¿Cumplo con el perfil solicitado? ¿Soy honesto en el contenido escrito?

“Cuida tu reputación, no por vanidad, sino para no dañar tu obra, y por amor a la verdad” .- Henry F. Amiel

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